
——Para referirse al tema motivo de la convocatoria, tiene la palabra el señor Diputado Abdala.
SEÑOR ABDALA.- Señor Presidente: vamos a comenzar nuestra exposición, como es de estilo y corresponde, dando la bienvenida al señor Ministro de Industria, Energía y Minería, al señor Subsecretario, al Director Nacional de Energía y al señor Vicepresidente de ANCAP, actualmente en ejercicio de la Presidencia. También queremos agradecer a nuestros colegas, empezando por los partidos políticos representados en esta Cámara, quienes han posibilitado esta instancia: el Frente Amplio, el Partido Colorado, el Partido Independiente y, por supuesto, quiero expresar unas palabras de gratitud hacia mi colectividad política, el Partido Nacional, que me ha encomendado la tarea de ejercer su representación en la tarde de hoy. Particularmente quiero agradecer a los coordinadores, Diputados Caram, Otegui y Saravia, por todo lo previo y preparatorio a esta sesión, así como al señor Presidente y al Diputado Bayardi por haber colaborado en estos últimos días del año a efectos de hilar fino y concretar, en estas fechas complejas, la visita del señor Ministro y de quienes lo acompañan.
La instancia del día de hoy, que planteamos en régimen de Comisión General, es muy importante. No buscamos por eso el Partido Nacional propuso el formato de la Comisión General otro efecto más que el de dar claridad a un tema que a nuestro juicio no la ha tenido, por lo menos suficientemente; en esa perspectiva es que nos parecía bueno el marco de la Comisión General para provocar una discusión que habilite a obtener de parte de las autoridades la información correspondiente que es la que solicitaremos a continuación y, al mismo tiempo, desde la oposición hacer los señalamientos que entendamos justos y atinados.
Estamos ante un tema de relevancia y significación y esto motiva el llamado propuesto por el Partido Nacional. Este tema es de relevancia por lo que significa en sí mismo, pero también porque la deuda que el país ha contraído con Venezuela por concepto de compra de petróleo crudo se inscribe en un contexto muy amplio, que es el de las relaciones bilaterales que ha mantenido fundamentalmente en los últimos años nuestro país, con el estilo que lo ha venido haciendo desde 2005 hasta el presente. Por cierto, ese relacionamiento exhibe, sobre todo en materia energética, algunas peculiaridades que sin duda se vinculan con el tema que estamos analizando.
Además, impacta en un doble sentido, señor Presidente. Por un lado, impacta en la perspectiva de nuestras empresas públicas, porque sin duda este asunto es de entidad para la que tal vez sea la mayor empresa del Uruguay: ANCAP. Y por el otro, no solo impacta en las empresas públicas, en tanto entidades del dominio comercial e industrial del Estado, sino en la perspectiva de los contribuyentes, de aquellos que pagan los servicios que brindan las empresas públicas.
Sin duda este tema de la deuda, con toda su magnitud y las características que señalaremos después, ha impactado y va a seguir impactando por lo menos en el corto plazo en aspectos que hacen a la calidad de vida de la gente, que son los costos que los uruguayos pagamos por los servicios que recibimos. Para ejemplificar rápidamente, los $ 6 de sobrecosto con relación a la paridad de importación que los uruguayos estamos pagando desde el último ajuste de combustibles de la semana pasada se vinculan, en mayor o menor medida, con el tema que la Cámara está abordando en esta sesión especial.
Estamos hablando de una deuda que, a nuestro juicio eso fundamenta la preocupación del Partido Nacional , ha alcanzado ribetes muy significativos y, por lo tanto, para nosotros, preocupantes. De acuerdo con la información que se maneja en ANCAP y que nosotros poseemos, el monto de esta deuda alcanzó los US$ 785:000.000, entre capital e intereses. De acuerdo con la información que manejamos desde 2007 hasta el presente, se han pagado más de US$ 100:000.000 por concepto de amortizaciones, según lo que oportunamente se pactó.
Está previsto que de aquí en adelante se paguen, por lo menos hasta el año 2020, aproximadamente US$ 55:000.000 por año por el mismo concepto, es decir, por amortizaciones. Esta deuda, con las características que señalamos y de acuerdo con el monto que indicamos, representa ya lo que me parece que da una medida de la entidad del problema más de la mitad del propio valor patrimonial de nuestra empresa pública. De acuerdo con el último balance conocido, que es de 2010, y al tipo de cambio de la época, el patrimonio neto del Ente es de US$ 1.320:000.000 y, repito, la deuda, entre capital e intereses, es de US$ 785:000.000
Esto ha generado una situación de dependencia, de dependencia con un solo proveedor. Tal vez no se quiera poner esto en esos términos, como alguna vez se nos señaló en cuanto a que no hay riesgos de quedar prendados, atados o vinculados en forma peligrosa a la República de Venezuela por el suministro de petróleo crudo, pero lo que no se puede negar es que hay un fenómeno de concentración con un solo proveedor. Más del 55% de las compras que el país ha hecho desde 2005 para abastecerse de petróleo fueron con la República de Venezuela, por este mecanismo del diferimiento del 25% de lo que se compra a quince años y con una tasa del 2%. Estamos hablando de cuarenta y nueve de los ochenta y ocho cargamentos que el país ha recibido para abastecerse de combustible durante todo este tiempo. Reitero que este es un dato objetivo, no implica adjetivación ni calificación de especie alguna. Ahí hay un fenómeno de concentración y la concentración en el plano de los negocios y del comercio estas son deudas comerciales no es buena consejera en ninguna de las dos puntas de la relación, ni con respecto a los clientes, a los que conviene tener diversificados, ni a los proveedores de la materia prima de lo que uno produce y vende, y en este caso más del 55% es de una sola fuente el suministro de la materia prima que en el Uruguay consumimos para producir combustible, la que obviamente no poseemos, por lo que somos tomadores de precios.
Para relativizar el alcance y significación de este tema, se ha dicho me remito a los antecedentes de lo que con estas mismas autoridades hemos discutido en la Comisión que estamos hablando de una deuda de poco monto para una empresa que como ANCAP factura entre US$ 2.500:000.000 y US$ 3.000:000.000 al año; hablar de US$ 55:000.000 de amortización o de US$ 700:000.000 de deuda, es poca cosa. Quiero rebatir ese argumento en forma convincente, en el sentido de que aquí no es cuestión de tomar aisladamente el nivel de facturación, empezando por el hecho de que una parte muy importante de ese nivel de facturación corresponde al IMESI, del cual ANCAP es apenas el agente de retención, y siguiendo además por la circunstancia de que la verdadera dimensión del impacto económico de una deuda de estas características, o de otras, se toma en función del resultado económico de la empresa y no tanto de cuánto factura la empresa que contrae la deuda, fundamentalmente en un mercado monopólico como el nuestro en materia de refinación de combustibles. Desde el punto de vista del resultado económico todos sabemos que ANCAP es una empresa que en los últimos años no ha dado utilidades y si ha tenido resultados económicos positivos ha sido porque se beneficia de un monopolio, pero no ha transferido recursos al Tesoro Nacional por concepto de ganancias. Es más: en el año 2008 el balance cerró con una pérdida significativa en su resultado económico, y me parece que eso es lo hay que comparar. La pregunta que cabe hacerse es si es bueno pagar US$ 55:000.000 por año que es lo que nos espera de aquí al año 2020 por concepto de amortizaciones, o si eventualmente sería mejor que tuviéramos esa cifra, o una similar, para trasladar las ganancias como se dice comúnmente a los accionistas de la empresa, que somos todos los uruguayos, a través del Poder Ejecutivo, de los Poderes públicos, a la hora de utilizar esos dineros o esos recursos con otras finalidades distintas que las que estamos discutiendo.
El gran tema que yo diría que en algún sentido motiva o justifica esta instancia de hoy, este llamado a Sala que hemos concretado en la Cámara de Diputados creo que tenemos que agradecer al señor Ministro que haya aceptado comparecer; si bien es su obligación, igualmente, debemos agradecerle , es el destino de estos recursos. Para nosotros no ha habido claridad a lo largo de los últimos siete años, fundamentalmente, en cuanto a qué se hizo con ese dinero que se ahorró, se generó o que se fondeó como se quiera expresar de más de US$ 700:000.000 por concepto del petróleo que no se pagó al contado ni a plazos breves de 60, 90 o 120 días, sino que se difirió a quince años. En eso no ha habido claridad; no la habido nunca.
Reiteradamente procuramos la información en el Senado, en la Cámara de Representantes, en el ámbito de la propia ANCAP, donde desde el año pasado estamos representados, y siempre obtuvimos la misma respuesta: "Con esto financiamos nuevas obras de infraestructura o bien cancelamos otros pasivos". Y está bien, pero ese es el comienzo del análisis, porque a poco que nosotros pedimos que se desagregara esa afirmación y que se nos dijera con exactitud qué obras se financiaron o qué deudas se cancelaron, más allá de algunas referencias genéricas, francamente lo que obtuvimos a cambio más bien fue imprecisión e indefinición. Eso se relaciona principalmente, o mejor diría centralmente, con la discusión que vamos a mantener en esta sesión.
El señor Ministro, a quien quiero invocar porque tiene que ver con todo esto de dar claridad a las cosas, ha hablado de política verdad. Precisamente, en una de sus últimas comparecencias en la Comisión de Industria, Energía y Minería dijo que el Gobierno practica la "política verdad". Y lo voy a citar textualmente: "A nosotros nos gusta tener la información y compartirla. Esa 'política verdad' implica el hecho de discutir internamente los números con la oposición. Esta es una nueva manera instaurada por el señor Presidente, que se pone contínuamente sobre la mesa". Por el señor Presidente de la República; obviamente, eso era lo que quería decir el Ministro. "No tengo ningún empacho en decir que nos parece muy positivo".
Y yo le creo, porque ese es el talante que ha tenido el Ministro toda vez que lo hemos convocado. Pero a pesar del afán de avanzar en el camino de la llamada "política verdad", sobre estos aspectos que mencionamos lo que ha faltado es, si no la verdad, que habrá habido intención de proporcionarla, por lo menos, la necesaria claridad que, sin ninguna duda, las cosas deben tener.
Por eso yo lamento mucho que en sesión del día de hoy no esté presente el titular, señor Sendic aunque seguramente él leerá la versión taquigráfica y si estuviese aquí también habría dicho que a mí no me pareció justa ni comprensible la afirmación del Presidente de ANCAP cuando el Partido Nacional y, en particular nosotros, promovimos este llamado. El señor Sendic dijo que en realidad esto era por motivos de pura política, que el Diputado Abdala está para la política, mientras que el Presidente de ANCAP está para gestionar la empresa.
Eso no me pareció justo, porque creo que hay razones para que hoy se genere esta instancia. Yo diría que estoy para la política, claro que sí: para eso me votaron, para cumplir una función de carácter político, y en su ejercicio llego a la sesión del día de hoy. Y es verdad que el Presidente de ANCAP está para gestionar la empresa, nadie lo duda, pero me parece que la política tampoco le es demasiado ajena, sobre todo a la luz de algunos acontecimientos políticos recientes: no ha sido precisamente el Diputado Abdala quien fuera proclamado o mencionado para integrar la fórmula presidencial del Frente Amplio, o quien hiciera comentarios sobre la interna de un partido político que no es el suyo. No he sido yo, que estoy para la política. Creo que por lo menos no ha sido saludable ni sana esa afirmación que, por supuesto, no cargo a la cuenta. Simplemente entiendo que alcanza con este reproche amable que, en todo caso, quiero formular con relación a este asunto.
También catapulta este llamado un asunto que sí tiene que ver con el Ministro de Industria, Energía y Minería. En el mes de abril aquí está de testigo el señor Diputado Delgado, quien ha sido activo participante en la Comisión de Industria, Energía y Minería en los temas de energía durante todos estos años y en este mismo asunto que hoy estamos analizando , cuando el Ministro de Industria, Energía y Minería compareció por última vez, convocado por nosotros, en la Comisión del ramo de la Cámara estábamos en plena tratativas para ver qué hacía el Gobierno con esto de la deuda, conversando con Venezuela y con las autoridades de PDVSA , se nos pidió confidencialidad. Se nos dijo que en ese momento se estaban llevando a cabo tratativas muy importantes que obligaban a mantener estas cosas en reserva y se pidió un esfuerzo a la oposición. Nosotros dijimos que estábamos dispuestos a mantener esa confidencialidad o esa reserva o, por lo menos, a no presionar o a dejar que el Gobierno trabajara tranquilo, para ver si se le encontraba alguna salida. Nos atrevimos a poner sí, una condición: pedimos al señor Ministro que cuando terminaran esas tratativas, para bien o para mal, con el resultado que fuera, se vinieran a hacer los anuncios aquí, a la Comisión de Industria, Energía y Minería al propio Parlamento, pero lamentablemente eso no ocurrió. Después nos vinimos a enterar por la prensa que las tratativas habían naufragado que, lamentablemente, las posiciones eran bastante inconciliables. Eso lo leímos en los diarios. Por lo tanto, por esa razón, en algún sentido nos vimos en la necesidad de generar este escenario un poco más amplificado que estamos teniendo esta tarde en la Cámara de Representantes.
Creo que en general ha habido ausencia de respuestas, señor Presidente, en el Senado y en la Cámara, como dije antes, con relación a esta Administración y a la anterior, por lo menos en cuanto a este tema específico. El 2 de mayo nosotros elevamos el último pedido de informes preguntando sobre el destino de la deuda, pidiendo que se especificara como volvemos a reclamar ahora el detalle de las obras que se han realizado, de las deudas que se han cancelado. Esa solicitud venció el día 19 de julio, de acuerdo con los plazos que prevé la ley para la contestación de los pedidos de informes, y sin embargo tampoco obtuvimos respuesta a dicho pedido.
Bastante antes, en junio de 2008, se dio una situación que yo diría es insólita y, con seguridad, difícilmente igualable: cursamos un pedido de informes con relación al tema de la deuda y preguntamos sobre otros aspectos vinculados con algunas inversiones que ANCAP estaba haciendo y sigue realizando, por ejemplo, la planta desulfurizadora para mejorar la calidad del gasoil; tenemos documentación según la cual este expediente se tramitó dentro de la empresa; hay un informe elaborado por la Unidad de Negocios Energéticos con datos muy jugosos y muy valiosos que yo estoy utilizando en esta convocatoria de hoy, que es oficial u oficiosa, vendría a ser a esta altura , firmado por el ingeniero Pastorino, que es el Gerente de Negocios Energéticos. Asimismo, hay un informe de Jurídica, un proyecto de resolución, un borrador de oficio; faltaba la firma de los Directores y del señor Ministro, y hasta ahí llegó el trámite, porque la respuesta nunca arribó al Parlamento, no sabemos bien por qué. De cualquier manera, por suerte tenemos la información, que nos ha sido absolutamente provechosa.
Decía, señor Presidente, que esto se da en el contexto de las relaciones que Uruguay mantiene con Venezuela, que es complejo en general, pero aquí no estamos para hablar de la generalidad de las relaciones sino específicamente de los aspectos que hacen a la energía, que son muy complejos también en lo que respecta al sector energético. Cuando desde el Partido Nacional decimos que estas relaciones están teñidas por la ideología o cuando hablamos de una suerte de ideologización en las relaciones bilaterales con Venezuela, no lo hacemos con un sentido de carga doctrinaria o en función de determinada doctrina política. No lo decimos con ese sentido. Lo decimos porque advertimos, por lo menos y por eso se nos ocurre ponerle el nombre de la cuestión ideológica , que las relaciones con Venezuela, aunque más no sea, están signadas por algunos rasgos peculiares, que no aparecen en las relaciones bilaterales con otros países y que, en todo caso, muchas veces conducen a lo imprevisible o imprevisto y otras, eventualmente, a un exceso de retórica que en algunas ocasiones termina volviéndose perjudicial y paralizante, diría yo, de los temas importantes.
Cuando digo esto me refiero a lo que todo el país vio en las últimas horas, ese intento forzado de incorporar a Venezuela al MERCOSUR y también todo lo demás, porque la Declaración de Montevideo de 2005, que es el antecedente de las vinculaciones que en materia de energía tenemos con Venezuela, está impregnada del mismo estilo y signo de lo que ayer el Gobierno Nacional intentó plasmar en forma absolutamente contradictoria con respecto a lo que el ordenamiento internacional establece, escogiendo un camino tortuoso y peligroso.
La Declaración de 2005 que firmaron los Presidentes Vázquez y Chávez es un dechado de generalidades, es una manifestación de buenas intenciones que, a poco de analizar la realidad de los últimos siete años, uno se da cuenta de que todo ha quedado prácticamente en la nada. En el documento se habla del común legado histórico de Artigas y Bolívar, de los derechos humanos; de eso se salta a las cooperativas y a las pequeñas y medianas empresas, a la integración económica de América y a los medios de comunicación.
Todo esto, que no está fuera de tema, fue la antesala de lo que al día siguiente, 2 de marzo, se firmó también en Uruguay: el Convenio de Cooperación Energética y el Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas, llamado así a pesar de que fue firmado en Montevideo. Desde nuestro punto de vista, en algún sentido, a estos acuerdos también se les puede atribuir el pecado de tener las mismas características contradictorias y diría negativas en cuanto al exceso de retórica que contienen.
A partir de entonces se suceden quince instrumentos los contabilicé entre convenios, memorandos de entendimiento y el tratado de eficiencia energética que, reitero que hasta ahora, en su enorme mayoría, francamente han sido letra muerta.
Se ha acordado entre los países invertir en la refinería de La Teja en unidades de conversión profunda y plantas de almacenamiento de hidrocarburos. A través de otro instrumento se convino aumentar la participación de Venezuela en ALUR, llevándola al 25%. También se llegó a acordar la construcción de una planta regasificadora entre los dos países.
Hace pocos días, el Presidente de la República firmó tres convenios más cuando estuvo en Venezuela. Yo diría esto sí en forma desapasionada y objetiva que todos estos acuerdos y convenios, que todos esos papeles que suscribieron los dos Presidentes, que refrendaron los dos Gobiernos, implican fundamentalmente beneficios para Venezuela y dudosos beneficios para la República Oriental del Uruguay o, eventualmente, de ellos se ha realizado lo que Venezuela no nosotros ha querido que se hiciera. Esta es la conclusión que sin exageración y describiendo los hechos que han acontecido, sin ninguna duda refleja lo que ha ocurrido hasta ahora en esta materia.
¿Qué otra cosa sino eso es el contrato que oportunamente se firmó, inclusive, para implementar el pago de la deuda vinculada con la compra de petróleo que estamos analizando o con el mecanismo de compra de crudo que vamos a discutir hoy? Las cláusulas que están previstas en este contrato de condiciones particulares que regulan de qué forma Venezuela nos manda el petróleo y nosotros le enviamos el dinero, son peligrosas en muchos aspectos para Uruguay. Sin ninguna duda tienden al aseguramiento venezolano, a dar a Venezuela las máximas garantías y la mayor certeza de que no correrá el mínimo riesgo. Podría mencionar muchos ejemplos de estas cláusulas, pero voy a citar solo uno que me parece elocuente y definitorio. Se pactó ni más ni menos que la ley aplicable fuera la venezolana y algo peor: que en caso de discrepancias entre los dos países, el problema se lleve a arbitraje y que la sede sea la República Bolivariana de Venezuela. Eso no es de estilo ni de uso en las relaciones comerciales internacionales, entre otras cosas porque como todos sabemos, si el arbitraje llegara a fracasar, serán la ley y la jurisdicción venezolanas las que terminarán aplicándose. Por lo tanto, cualquier diferendo que haya con Venezuela en esa materia será resuelto por los Jueces de ese país. Claramente esto demuestra el estilo de los acuerdos y de las soluciones que se han arbitrado que, a nuestro juicio, resultan por lo menos peligrosos y, sobre todo, favorables para una de las partes, que no es precisamente la nuestra.
Desde el inicio todo esto se planteó en medio de un gran romanticismo, el que se respiraba en 2005 cuando asumió el Gobierno del Frente Amplio y se suscribieron estos convenios. Había un exceso de optimismo. Se creía que accederíamos a condiciones tremendamente favorables en cuanto a la importación del petróleo, lo que ha quedado desmentido en forma clara en los hechos. En aquel momento se hablaba de Petrosur y de Petroamérica como proyectos de grandes entidades energéticas que supongo que lideraría Venezuela y que nos encontraría a todos los países sudamericanos en una misma dimensión, nadando en petróleo y en gas natural. Alcanza con ver las declaraciones de aquellos días, cuando el Presidente Chávez decía que Uruguay se aseguraría el abastecimiento total y necesario de petróleo por los próximos veinticinco años, y que Venezuela no pediría un centavo a Uruguay, sino solo participación de su personal técnico. Después, los veinticinco años se hicieron cien, porque en un viaje posterior el Presidente Chávez dijo que le garantizaba al país todo el suministro de petróleo y de gas que fuese necesario para los siguientes cien años, costara lo que costara. Así se manifestó.
En aquel momento también había generado enorme expectativa la posibilidad de canjear el crudo por productos y servicios, mecanismo que contempla el Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas, firmado en Montevideo. El Presidente Vázquez dijo en aquel entonces que, además de alimentos, conocimientos, inteligencia y software, el petróleo se podía pagar apelando a aspectos más cotidianos como la vivienda. Añadió que Uruguay tenía materiales, experiencia y un movimiento cooperativo como FUCVAM, que ha hecho maravillas por la vivienda popular.
Todos sabemos en qué terminó después la exportación de viviendas a Venezuela. No es el tema central de análisis en el día de hoy, pero está relacionado, por lo menos, con el mecanismo de compra de petróleo, que vamos a discutir esta tarde.
Los hechos son los hechos, señor Presidente, y yo diría que aquella euforia y aquel entusiasmo iniciales fueron sucedidos por la preocupación. La deuda no era tan inocua como en algún momento se sugirió. El actual Gobierno nacional, el que integra el señor Ministro Kreimerman, en algún momento se planteó la preocupación por lo abultado de la deuda que se había generado. Inclusive, a pesar de que no debió haber ocurrido, trascendió lo que se manejó en un Consejo de Ministros acerca de que había preocupación en el Gobierno nacional por los niveles y ribetes que había alcanzado el endeudamiento con Venezuela. El Vicepresidente de la República fue muy elocuente en algunas oportunidades. Primero habló de que la deuda había alcanzado niveles importantes y relevantes, utilizando una especie de eufemismo. Más recientemente hace muy poco , en la ciudad de Mercedes, departamento de Soriano, dijo que la compra de petróleo a Venezuela había sido un mal negocio para el país. Así lo dijo el Vicepresidente Astori; tengo aquí las declaraciones que recogió la prensa local y, si fuera necesario, podría darles lectura. El Diputado Novales estuvo presente en un encuentro que celebró el Centro Comercial e Industrial de Soriano, donde se hicieron estas afirmaciones.
De manera que, en algún sentido, todos fuimos dándonos un baño de realismo en cuanto a que el país enfrentaba y enfrenta todavía un problema con relación a este asunto. Nosotros no queremos ponerlo en términos apocalípticos, sino que pretendemos plantearlo con objetividad a los efectos de conocer del Gobierno de qué manera se propone conjurar esta situación o, por lo menos administrarla hacia el futuro.
Confirma la preocupación del Gobierno el hecho de que se hicieron ingentes esfuerzos por alcanzar una solución. Los primeros intentos se realizaron en 2007, cuando se propuso canjear esta deuda por títulos de deuda pública. En algún momento pareció que Venezuela iba a aceptar, pero después nos dijeron que no. A mediados de 2010 sucedió otro tanto; fue entonces cuando se habló de la recompra de la deuda por la mitad de su valor y también de la posibilidad de que ANCAP emitiera obligaciones negociables para cancelarla total o parcialmente. El Presidente de la República llegó a mencionar la posibilidad de conformar un fideicomiso para financiar las pequeñas y medianas empresas. Pero nada de eso se concretó porque, obviamente, para llegar a un acuerdo se necesitan dos, no alcanza con la voluntad del deudor, sino que es indispensable también la del acreedor.
En abril de este año se reeditó la situación cuando el señor Ministro compareció a la Comisión. Se nos llegó a decir que había un borrador de acuerdo, que prácticamente ya estaban acordados los términos y que, inclusive, dos gerentes de ANCAP estaban destinados en forma permanente en Caracas a efectos de ajustar los detalles de esa solución que, eventualmente, podía comprender la cancelación de parte de la deuda con acciones de ALUR o con la participación de Venezuela en los negocios en Argentina. Después los negocios en Argentina se liquidaron pero por otra vía, no por esta. Quiere decir que la deuda mantiene o mantuvo su plena vigencia y su total amplitud.
Más recientemente como decíamos hace instantes , el señor Presidente de la República, cuando se constituyó la CELAC en Caracas, anunció que iba con una propuesta para solucionar este tema por la vía de un eventual convenio de cancelación de la deuda, exportando pollo, trigo y cereales en general. Eso se dio como un hecho, pero tampoco prosperó. Lo que nosotros sabemos y vamos a preguntar sobre esto al señor Ministro es que lo que se acordó no fue un negocio de exportación de alimentos. Lo que se acordó una vez más es pura retórica, es estudiar la factibilidad o la eventualidad de que el país pueda exportar alimentos y que por esa vía, en todo caso, pueda cancelar la deuda que mantiene con aquel país.
Procuramos conseguir el texto de esos documentos, de esos convenios, y quiero que esto conste en la versión taquigráfica. El señor Director Carlos Daniel Camy los pidió en el Directorio de ANCAP, pero no tuvo la posibilidad de acceder a ellos. Nosotros llamamos insistentemente al señor Secretario de la Presidencia de la República, doctor Breccia con quien mantenemos un diálogo cordial , pero nunca tuvimos respuesta a nuestros llamados. Con esto no estoy infiriendo nada ni señalando intencionalidades; simplemente describo hechos. Entonces, tuvimos que remitirnos a lo que la prensa venezolana y las agencias internacionales consignaron. Esto lo confirmará o no el señor Ministro, pero la información que poseemos es que todavía estamos muy lejos de concretar una exportación de alimentos a cambio de la cancelación anticipada de la deuda.
El señor Presidente de ANCAP está llegando desde Venezuela. También se nos había dicho eso lo veremos ahora; tal vez haya algún anuncio de parte de las autoridades que el propósito de su nueva visita a la República Bolivariana de Venezuela era iniciar una nueva negociación con las autoridades de PDVSA. Ojalá vengan buenas noticias y las trasmita ahora el señor Ministro o, eventualmente, el señor Presidente de ANCAP en ejercicio.Yo, francamente, digo dos cosas. La primera es que a la luz de todos estos antecedentes, somos escépticos desde ya. No es que no creamos en la palabra del señor Ministro ni en la del señor Germán Riet; creemos en ella y los sabemos gente de bien. No les creemos mucho a los venezolanos. No les creemos mucho a los venezolanos por toda esta historia, diría, de insinuaciones, de anuncios altisonantes que después no se concretan, que son los que me tomé el trabajo de reseñar porque me parecía importante que la Cámara los tuviese en consideración; sin ninguna duda, son parte fidedigna de la historia que este tema y las relaciones bilaterales han tenido.
De todas formas, cualquiera sea el anuncio que la Cámara ahora reciba si es que recibe algún anuncio , queremos decir con toda claridad que acá hay que separar dos cosas. Una es el futuro de la deuda; es cómo sigue este tema hacia adelante. Este es un aspecto y sobre él, el señor Sendic podrá haber acordado, estará en vías de hacerlo o habrá iniciado tratativas no lo sabemos para encontrar determinada solución. Pero el otro tema, que es el que fundamentalmente ha justificado, centrado y estimulado la convocatoria del Partido Nacional, tiene que ver con el destino de los dineros, tiene que ver con saber qué es lo que se hizo con los US$ 700:000.000, ya que se difirió su pago en el tiempo a la hora de la adquisición del petróleo crudo. Reitero que este tema no ha tenido claridad y no estoy atribuyendo intenciones. Y como refiere a recursos públicos entendemos que este es un tema que no se soluciona o se explica simplemente con generalidades o con muletillas. Es un tema que debe conocerse y este es el ámbito idóneo para eso en forma circunstanciada, concreta y específica.
Ha habido inconsistencias en la información y eso es parte de la preocupación del Partido Nacional. Cuando hablamos de amortizaciones, se manejaron distintas cifras. En la Comisión, el señor Ministro habló de US$ 29:000.000 para este año; en la opinión pública o en los medios, Raúl Sendic en otro momento , habló de US$ 45:000.000. No hay coherencia. De los informes de ANCAP surgen datos diferentes, de acuerdo con la información que hemos podido procurar.
En cuanto al destino, es decir, en cuanto a para qué se utilizó este crédito, creo que allí está el meollo de la información que estamos solicitando hoy y que vamos a reclamar respetuosa y amablemente al señor Ministro, pero con la mayor firmeza. Se dijo que esto era para financiar obras de infraestructura y, francamente, a nosotros las cifras no nos cierran. Voy a explicar por qué. En diciembre de 2006 fuimos convocados al Ministerio de Industria, Energía y Minería en ese entonces el Ministro era el señor Lepra y el Presidente de ANCAP, el ingeniero Martínez; de los presentes asistimos el señor Diputado Delgado y quien habla junto con algunos señores Senadores del Partido Nacional y recibimos lo que se llamó "Informe al Partido Nacional". Ese fue el único informe concreto, el único documento que se nos proporcionó con relación a este tema, obviamente, referido al momento histórico: diciembre de 2006. De ese informe surge que hasta el momento la deuda era de US$ 202:000.000 y que ese dinero se había dedicado a cumplir determinados objetivos, todos ellos de carácter financiero. Si esto es verdad yo digo que lo es, obviamente; tengo que tomar esta información como fidedigna , no me resulta claro cómo podemos justificar que con US$ 470:000.000, aproximadamente que sería el remanente, el resto de los US$ 675:000.000 que componen el capital de la deuda , se hayan financiado todas las obras que en algún momento se dijo que se financiaban. Digo esto porque en su última comparecencia a la Comisión, el señor Presidente de ANCAP dijo que con estos recursos habían financiado la planta desulfurizadora que sale US$ 320:000.000 , se habían hecho inversiones en las plantas de cemento, en las esferas del gas licuado de petróleo y en las barcazas por US$ 111:000.000, que se habían hecho inversiones en ALUR por US$ 113:000.000 y en la compra de TEXACO por US$ 32:000.000. Si hacemos una simple operación aritmética, señor Presidente, no es posible que con US$ 470:000.000 financiemos obras por US$ 576:000.000 a las que hay que agregar, además, otros conceptos que se mencionaron pero que no se cuantificaron, como las inversiones en exploración petrolera, las inversiones en tanques e instalaciones portuarias y la compra de una nueva flota de camiones. A su vez, se dio a la UTE US$ 200:000.000 para financiar en algún momento la cuenta energética de baja hidraulicidad y de baja generación hidroeléctrica. Claro, alguien dirá: "Realmente, administran muy bien; han hecho poco menos que magia con los recursos porque lo que sale algo así como US$ 800:000.000 o US$ 900:000.000 lo hicieron con la mitad de eso". No quiero ponerme irónico porque el tema es serio pero, francamente, esto demuestra que muchas veces por decir todo, en última instancia, puede no decirse nada. En definitiva, no es cuestión de andar cargando todo lo que se hace a una sola cuenta cuando el resto del endeudamiento de la empresa también ha crecido. Esa es la otra inconsistencia.
A lo largo de todos estos años como mencionamos al principio , se dijo que con estos recursos se había cancelado pasivos, que se había cancelado otras deudas de ANCAP. Eso es verdad; se cancelaron muchas de ellas y eso consta en el informe que en 2006 recibimos los legisladores del Partido Nacional. Pero lo que parece inconsistente es que mientras se cancelaban otras deudas, los pasivos de ANCAP independientemente de la deuda de US$ 700:000.000 también aumentaron, y lo hicieron significativamente. Podemos analizar el pasivo total de la empresa, comparando los balances conocidos, es decir, los que están publicados, que son el de 2007 y el de 2010, el último conocido y el último publicado en la página de ANCAP; si nos remontamos a 2005 creo que no cambia demasiado. En 2007, el balance de ANCAP indica que el pasivo total de la empresa es de $ 14.033:000.000, lo que al tipo de cambio de la época representa unos US$ 599:000.000. El año pasado, el pasivo total fue de $ 19.885:000.000, es decir, US$ 989:000.000. Esto representa un crecimiento en dólares del 65% del pasivo y en pesos del 42%, tomando el tipo de cambio del momento. Y si tomamos el pasivo corriente que es un aspecto determinado del pasivo, una de las dos vertientes, que es donde se supone la deuda a largo plazo impacta menos o, directamente, no impacta , podemos ver que no está incluido el concepto de los US$ 700:000.000 que por este mecanismo debemos a Venezuela, y que el incremento del pasivo de la empresa es todavía mayor: $ 7.593:000.000, es decir, US$ 324:000.000 en el año 2007, y $ 9.406:000.000, US$ 468:000.000 en 2010.
Por estas razones entendemos que este asunto merece una mayor claridad, hacia delante y hacia atrás pero, sobre todo, hacia atrás.
Por supuesto, vamos a preguntar sobre el futuro. Hemos elaborado una hoja con cinco preguntas muy concretas dirigidas al señor Ministro que se vinculan con el tema que hemos planteado hoy en Sala, que le vamos a proporcionar en algunos minutos, y la última, precisamente, tiene que ver con el futuro. Queremos saber, queremos que el Gobierno nos diga qué piensan hacer con esto, cómo piensan manejar esta situación, en qué medida piensan seguir usando este mecanismo o en qué medida piensan prescindir de él y en qué medida vamos a seguir difiriendo el petróleo que le compramos a Venezuela a quince años de plazo o en qué medida vamos a utilizar plazos más breves. Me parece que ese es un aspecto importante que es necesario conocer.
Reitero que, sobre todo, queremos saber qué se hizo con el dinero, dónde están los recursos. Desde luego, con esto no queremos generar ningún tipo de suspicacia, pero aquí estamos hablando de temas que hacen a la política de gestión y a la buena administración y es con relación a ese desafío que el Gobierno, a nuestro juicio, hasta ahora no ha hablado claro. Aspiro que esta oportunidad de hoy sea una buena instancia para que empiece a hacerlo.
Vuelvo a agradecer a la Cámara, al señor Presidente y a todos los sectores parlamentarios por haber habilitado esa instancia. Este era el planteo inicial que queríamos formular. Ahora mismo haremos llegar al señor Ministro las preguntas mencionadas y, como corresponde, estaremos atentos a sus respuestas. Luego sacaremos nuestras propias conclusiones y, eventualmente, formularemos alguna otra pregunta o comentario que nos parezca oportuno o que resulte conveniente.
SEÑOR PRESIDENTE (Luis Lacalle Pou).- Tiene la palabra el señor Ministro de Industria, Energía y Minería.
(Interrupción del señor Representante Ibarra)
SEÑOR MINISTRO DE INDUSTRIA, ENERGÍA Y MINERÍA.- Señor Presidente:...
SEÑOR ABDALA.- ¿Me permite una interrupción?
SEÑOR MINISTRO DE INDUSTRIA, ENERGÍA Y MINERÍA.- Sí, señor Diputado.
SEÑOR PRESIDENTE (Luis Lacalle Pou).- Puede interrumpir el señor Diputado.
SEÑOR ABDALA.- Señor Presidente: recibí un reclamo amable del señor Diputado Ibarra así lo tomo en el sentido que colectivicemos las preguntas. Pensé que era suficiente con que dispusiera de ellas el señor Ministro pero, por supuesto, con muchísimo gusto se las voy a proporcionar a la Mesa para que se distribuyan entre los noventa y nueve Diputados.
Agradezco al señor Diputado Ibarra su propuesta, que me parece constructiva y edificante.
(Diálogos)
SEÑOR PRESIDENTE (Luis Lacalle Pou).- Señor Diputado, entiendo que está buscando algo. ¿No va a leer las preguntas?
SEÑOR ABDALA.- No, las voy a hacer llegar a la Mesa. Las estoy entregando en este momento.
SEÑOR PRESIDENTE (Luis Lacalle Pou).- ¿Para que las lea la Mesa?
SEÑOR ABDALA.- No, para que se distribuyan, como solicitó el señor Diputado Ibarra.
SEÑOR PRESIDENTE (Luis Lacalle Pou).- ¿Para que se adjunten a la versión taquigráfica?
SEÑOR ABDALA.- No, para que se distribuyan.
Recibí la sugerencia del señor Diputado Ibarra de que se distribuyeran las preguntas. Eso entendí y no tengo ningún problema en que se distribuyan, pero como el señor Diputado Ibarra tiene voz y no necesita que yo hable por él, tal vez pueda plantear la moción.
SEÑOR PRESIDENTE (Luis Lacalle Pou).- Señor Diputado, le sugiero que lea las preguntas. Sugiero que el señor Ministro le devuelva las preguntas, que usted las lea y que después se las pase al Ministro. En la era de la tecnología vamos a proceder de esa manera.
Tiene la palabra el señor Diputado Abdala.
SEÑOR ABDALA.- Señor Presidente: por supuesto, no voy a inferir que el señor Ministro no sabe leer pero, con mucho gusto, voy a leer las preguntas porque se me ha solicitado y espero que sean respondidas en forma concreta, que es lo que se supone que viene después.
Las preguntas son las siguientes. La primera dice: ¿cuál es, a la fecha, el monto total de la deuda con PDVSA incluyendo capital e intereses a vencer?
La segunda es: ¿cuál fue el destino específico de los fondos generados por concepto de la financiación del 25% de las adquisiciones de petróleo?
La tercera expresa: en particular, sírvase indicar el detalle de los proyectos de infraestructura financiados y de los pasivos eventualmente cancelados.
La cuarta dice: ¿cuál es el cuadro de amortizaciones e intereses, incluyendo lo ya generado y lo proyectado?
La número cinco es: ¿qué uso se propone dar el Gobierno, en el futuro, al mecanismo acordado con la República de Venezuela en materia de compra de crudo?
Si es necesario, haré llegar las preguntas por escrito nuevamente al señor Ministro.
SEÑOR ABDALA.- Pido la palabra.
SEÑOR PRESIDENTE (Yanes).- Tiene la palabra el señor Diputado.
SEÑOR ABDALA.- Señor Presidente: agradezco al señor Ministro y al señor Presidente de ANCAP por el esfuerzo que han hecho y por las respuestas que han intentado formular. Y digo bien, "han intentado", porque sinceramente, más allá de que el señor Ministro nos ha dado información jugosa sobre la política industrial y de las referencias que ha hecho respecto a los acuerdos multipartidarios y al trabajo de la Comisión multipartidaria que actuó en los tiempos de la transición y que mi Partido integró, llegando a acuerdos con relación a determinadas líneas energéticas , sobre el objeto específico de esta convocatoria de hoy debo decir que las preguntas han quedado sin contestar o, por lo menos, no nos satisficieron.
El Ministro ha hablado de todo y ha hecho referencia a los cinco puntos sobre los que lo consultamos, pero francamente ha traído poca cosa nueva, poca noticia o hecho nuevo con relación a los argumentos, fundamentos y explicaciones que hasta ahora se ensayaron solo en el ámbito de la Comisión de Industria, Energía y Minería.
Sobre el destino de la deuda, repito, se ha hecho un largo rosario de decisiones de inversiones, de obras de infraestructura, que todos sabemos que están en marcha en el ámbito de ANCAP, lo que sirvió de argumento al Presidente del Directorio, el señor Sendic, cuando compareció en el mes de abril para intentar justificar esto; no hay nada nuevo en eso.
Francamente, los números nos siguen sin cerrar. Inclusive, ahora advertimos una nueva inconsistencia. Cuando compareció Sendic en el mes de abril, nos dijo que la inversión en la planta desulfurizadora era de 320; ahora el Ministro dice que fueron 265.
En todo caso, señor Presidente, lo que aquí se ha procurado es meter todo en una gran bolsa. Por lo tanto, al meter todo en esa gran bolsa que, además, no alcanza a justificar la evolución de los pasivos se pretende justificar el destino de la deuda y yo creo que la deuda, por sí sola, francamente no se justifica.
En el pedido de informes al que hice referencia y en el informe que firma el ingeniero Pastorino, lo que se sostiene cuando le preguntamos sobre la fuente de financiación de la planta de desulfurización teniendo en cuenta que es una inversión muy significativa que ha superado mucho las estimaciones que históricamente se conocían en cuanto a inversiones de unidades de purificación del gasoil es que la fuente de financiamiento implicará la inversión de recursos presupuestales propios y el financiamiento externo, pero en ningún momento se hace referencia a que eso vaya a recibir por financiación o por fuente de financiación lo que se ha generado por ahorros en el convenio con Venezuela.
En oportunidad de la venta de TEXACO, que tanta polémica generó en su momento, allá por los albores del año 2007, debatimos el tema en el Parlamento y solicitamos la presencia del Ministro de Industria, Energía y Minería de la época, señor Lepra, a fin de que nos explicara el sentido de seguir comprando activos, en un esquema monopólico, superando la participación del 60% del mercado e, inclusive, violando la ley de defensa de la competencia por esa vía. En ningún momento recibimos como justificación o explicación que la financiación de la compra de TEXACO se iba a imputar a este mecanismo, con los recursos que la empresa o el Gobierno había generado por la vía de los ahorros provenientes del convenio con Venezuela. De manera que ahí, para nosotros, sigue habiendo una inconsistencia.
El argumento o la explicación de que no es la primera vez que le compramos el 55% del petróleo a Venezuela, me parece parcial. Francamente creo que estamos comparando cosas distintas. Una cosa es comprar el 55% del petróleo a un solo proveedor, en un año calendario determinado en el año 1999, como aquí se dijo, yo no recordaba el dato y otra, concentrar como sostuvimos el aprovisionamiento de petróleo a lo largo de un período prolongado, de más de siete años, con la perspectiva de que esto se agudice, con un solo proveedor y, además, por un mecanismo como este, por el cual ni siquiera cancelamos el importe de petróleo que compramos al contado o a los noventa días sino que diferimos en quince años el pago de parte de esa compra.
La información que el Ministro proporcionó en cuanto al capital de la deuda, a sus intereses y a sus amortizaciones es exacta; es la misma que nosotros teníamos. En algún sentido, confirma lo abultado de dicha deuda y también que, como afirmé, hasta el año 2020 vamos a pagar amortizaciones promedialmente por, un poco más o un poco menos, US$ 55:000.000.
En cuanto a la afirmación de que el crédito es benévolo, beneficioso o muy favorable, francamente, creo que eso admite y admitirá prueba en contrario. Me parece que ahí también estamos comparando cosas diferentes. Esto es como discutir las bondades de un medicamento cuando uno padece una enfermedad y debe consumir una medicina para mitigarla. Si, efectivamente, consumimos la medicina en la dosis suficiente, esta puede ser excelente y curarnos la enfermedad, pero si abusamos en su consumo, entonces, los resultados y el panorama pueden ser muy otros, y creo que es lo que ha ocurrido aquí. Yo puedo llegar a admitir que una tasa de interés anual de un 2% en estas condiciones es baja, pero es baja y puede ser aprovechable y útil, en la medida en que se utilice este mecanismo en forma específica o esporádica: una, dos, tres, diez veces a lo largo de los años, pero no las compras del 55% del petróleo que consumimos; no 49 cargamentos en 88. Ahí es donde, evidentemente, el uso excesivo termina generando un problema, que no descubro yo ni el Partido Nacional, sino que lo ha asumido el propio Gobierno, con las expresiones del Vicepresidente Astori, con la deliberación que, oportunamente, el propio Gobierno tuvo en el ámbito del Consejo de Ministros y con las tratativas ingentes, casi desesperadas quiero decir un término adecuado; me surge este; puede ser un poco exagerado , que el Gobierno está realizando a los efectos de ver cómo hace para bajar esa deuda, pero no lo ha logrado. Por otra parte, digamos con mucha claridad y respeto: las autoridades han venido con las manos vacías. Se generó mucha expectativa con anticipación a la instancia de hoy. En función de eso, se cambió la fecha hasta tres veces; hay colegas de la bancada de Gobierno que son testigos los voy a aludir porque es público y, además, he actuado con total frontalidad y franqueza: el Diputado Bayardi lo sabe , y la postergación de la fecha obedeció a que el Presidente de ANCAP tenía que viajar porque debía resolver o tratar este tema no estoy poniendo palabras en boca del Diputado Bayardi, sino que es la composición de lugar que yo me hice; así trascendió en los medios , ya que supuestamente vendría hoy aquí con la solución final, y solución final no hubo. Lo que el Ministro empezó diciendo en el inicio de su exposición es que seguimos en tratativas. Ahí es donde yo reafirmo lo que dije antes: de esas tratativas me manifiesto y me declaro absolutamente escéptico, porque la historia de las relaciones con Venezuela, la historia reciente y la específica de esta deuda, lo que indica es que nadie regala nada, y Venezuela no nos regala nada, nos va a cobrar hasta el último peso, más allá de lo que, oportunamente, dijo Chávez en el año 2005, de lo que se ha pretendido trasmitir y de las expectativas que las propias autoridades nacionales se han generado toda vez que se ha abierto una instancia de negociación, pero toda vez que esa instancia de negociación se abrió, terminó por fracasar. Lo dije en mi intervención inicial: fracasamos en 2007 porque no quisieron cambiar esto por títulos de deuda pública. ¡Hubieran mantenido el crédito intacto! La diferencia es que en vez de que ANCAP le debiera a Venezuela, le estaría debiendo el Estado uruguayo. Capaz que eso a Venezuela no le servía tanto. ¿Por qué? Porque Venezuela está en un afán de expansión petrolera que nadie puede desconocer. En los años 2005 o 2006, el Ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica de Venezuela, Rafael Ramírez, dijo que había un afán de introducirse en el mercado petrolero del Río de la Plata y, por eso, lo de Petroamérica, lo de Petrosur y todos estos convenios y tratados que, reitero, en su enorme mayoría han sido notoriamente letra muerta. Me parece que lo de hoy es lo mismo que hemos estado viendo y a lo que hemos estado asistiendo en abril de este año, a mediados del año pasado y antes en el tiempo: insinuaciones, anuncios de grandes soluciones, de grandes condonaciones, de que van a ofrecer la posibilidad de una quita o la alternativa de que Uruguay recompre y eso nos daría la posibilidad de una cancelación parcial o total, y ahí sí se confirmaría que hemos tenido petróleo más barato. Ahora bien: eso sigue sin aparecer.
Lo que se suceden son las tratativas; lo que se reitera son los diálogos, pero las soluciones concretas reitero , hasta ahora, no han existido, y no han existido porque nadie regala nada y porque por algo, por ejemplo, Venezuela siempre ha querido ser socia en lo más apetecible del negocio, que es esto: las 48 cargas de crudo, ¿cómo no? ¿Qué productor de petróleo en el mundo con excedentes de exportación tan importantes no va a querer colocar su producto a valores internacionales en el mercado internacional y dar condiciones de financiamiento, como se han dado, si eso va generando, en todo caso, una situación de concentración o de dependencia, como se dijo recién aquí? Entonces, eso es lo que, notoriamente, nos ha venido ocurriendo.
En lo que respecta a la situación financiera general, francamente, tengo algunos reparos con lo que aquí se ha dicho, no porque dude de su veracidad, pero sí porque me parece que al informe le faltan algunos elementos. El Ministro dijo que tenemos un excelente perfil de vencimientos y que el estado financiero de ANCAP es saludable y fuerte. Esto siempre implica, por supuesto, valoraciones de carácter relativo. Obviamente, ¿cómo no va a ser saludable y fuerte, cuando tiene un monopolio y, por esa vía, tiene la llave a los efectos de subir o bajar los precios, según sus necesidades de caja y su proyección económica? Igualmente, también es verdad que, sin perjuicio del incremento de los pasivos que a mi juicio es notorio que se ha registrado entre 2007 y 2010 y de la evolución de esta deuda con Venezuela, hay otros elementos que aquí no se han mencionado, pero que a mi juicio representan una gran fragilidad como, por ejemplo, los US$ 270:000.000 que el Directorio actual, hace pocas semanas, contrajo como deuda con la banca "off shore" internacional, con vencimientos en el año 2012, es decir, de doce meses, por necesidades, fundamentalmente, de caja. Además, estas decisiones fueron observadas por el Tribunal de Cuentas de la república yo tengo en mi poder las resoluciones , una, por US$ 150:000.000 con los bancos BLADEX y HSBC Panamá, y otra, por US$ 120:000.000 con los bancos Bank of Nova Scotia y Santander Overseas Bank. El Tribunal de Cuentas observó esto porque, a su juicio, se debió haber llamado a licitación, y eso no se hizo. El argumento de ANCAP fue que no podía contratar esto con la banca nacional; debía recurrir a la banca extranjera, criterio que, por lo menos, el Tribunal de Cuentas no ha compartido. De todas formas, más allá de eso y de las observaciones de legalidad en las que no me quiero detener , me parece que, en todo caso, aquí hablamos de la dificultad que representan esos US$ 700:000.000 en condiciones que el Gobierno considera tan favorables o beneficiosas, y parte del análisis son estos US$ 270:000.000 que hubo necesidad de obtener para pagar las cuentas, con una situación que presiona incuestionablemente, que es la del precio internacional del crudo; nadie lo duda. Ahora bien: para el próximo año está esto y, según tengo entendido, se ha intentado, inclusive, mejorar o aumentar la línea crediticia que mantiene la empresa con el Banco de la República. Para el año siguiente, o para el próximo, hay una serie de vencimientos que tienen que ver con las inversiones en ALUR y para el año que viene también tenemos los US$ 50:000.000 que acaba de señalar el señor Ministro, que tienen que ver con las amortizaciones que debemos pagar por el endeudamiento con Venezuela. De manera que a la hora de sostener que la situación es de robustez y de solidez y por lo tanto esos US$ 55:000.000 representan, como dijimos al comienzo, una especie de cambio chico, aunque no quiero ser vulgar , diría que, por lo menos, en el análisis tenemos que incluir todos los elementos que están sobre la mesa, respecto de los cuales no hago juicios de valor, porque nadie desconoce las dificultades que existen en un momento en el que la situación del precio del petróleo es compleja, es oscilante, más bien, amenazante, y donde la economía en la coyuntura internacional más allá de los augurios que formuló el señor Ministro de Industria, Energía y Minería lo que hoy está señalando es una serie de luces amarillas, por no decir rojas.
Finalmente, recapitulando la preocupación más grande que hemos tenido en el inicio de este planteamiento y a la hora de la convocatoria al señor Ministro, creo que seguimos sin tener respuestas concretas sobre el destino de los US$ 750:000.000. Si uno analiza la evolución de este asunto, la información que las autoridades han volcado a lo largo de los meses y de los años en las distintas comparencias ante la Comisión de Industria, Energía y Minería, puede decir que aquí no ha habido previsión a la hora de emprender este camino, en el año 2005, y a la hora de definir con nitidez que ese ahorro que se iba generando se destinaría a un fondo tangible, cuantificable, dedicado a cumplir objetivos o a financiar proyectos concretos. Eso no se hizo. Me parece que simplemente se aprovechó, se utilizó, fue a la bolsa; en todo caso, integra el balance o la cuenta final, y un buen día, cinco, seis o siete años después, nos dimos cuenta de que la deuda había crecido, que se había convertido en un monstruo difícil de dominar, que era necesario hacer algo, y salimos poco menos que en estampida, para ver de qué manera lográbamos una tratativa para obtener una quita, y mientras tanto, explicábamos al país y a la oposición qué habíamos hecho con el dinero.
Creo que esa imprevisión ocurrió; por cierto, no le es imputable en su totalidad al señor Ministro de Industria, Energía y Minería, porque no ocupaba ese cargo en el período anterior. En tal caso, si lo que hay que hacer es juzgar una política o una línea de actuación que comienza en el año 2005 porque este es un proceso ininterrumpido que comenzó entonces y no se ha detenido hasta el día de hoy , esas son las conclusiones que inexorablemente tenemos que extraer.
En cuanto a lo que vaya a ocurrir hacia delante, tampoco me queda claro cuál es la idea. Hoy, el Ministro fue un poco más liberal de lo que fue el Presidente de ANCAP, señor Sendic en el mes de abril, cuando resultó bastante más conservador. Cuando vinieron en esa oportunidad, Sendic dijo que iban a comprar al contado, porque estaban en condiciones de hacerlo, y que no se iban a endeudar más a quince años. De hecho, en el año 2011, de las cuatro compras que aparecen computadas, dos se arrastran desde 2010 y las otras dos, según tengo entendido, inclusive con el voto de los Directores de la oposición, se adjudicaron no sé si a sesenta o a noventa días. Supuestamente, esa iba a ser la política.
A nosotros nos surgen dudas. Ya nos surgieron hace pocos días, cuando el Director Juan Gómez dijo que estas tratativas que Sendic impulsaba o protagonizaba ahora en Venezuela tendrían por finalidad salvar el instrumento, porque querían seguir utilizándolo. Parece que el Ministro ha confirmado esa política. Desde ya quiero decir que el Partido Nacional no la comparte; entendemos que esta política debe detenerse, porque si vamos a seguir transcurriendo por ella, veremos que el problema que hoy tenemos se agravará con el tiempo y será más complicado el panorama de futuro, por todas las razones que ya expliqué. En esto hemos sido absolutamente coherentes. Nos hemos referido en estos términos en todos los planos de la actuación pública, en las dos ramas parlamentarias y en el propio Directorio de ANCAP, donde el Director Camy ha sustentado esa posición.
En eso estamos y vamos a seguir estando. Reitero, señor Presidente, que por lo menos para mí, sin perjuicio de lo que transcurra después en el debate, las conclusiones que sacamos de lo que las autoridades han expresado resultan insatisfactorias porque, reitero, lo que aquí se dijo ya lo conocíamos de sus labios. Como debo partir de la base de que todo lo que se dijo es todo lo que se tenía para expresar, estaremos a las resultancias de autos. Por supuesto, seguiremos este debate como corresponde, pero sinceramente nos vamos con las mismas preocupaciones con las que llegamos.
He terminado, señor Presidente.
SEÑOR ABDALA.- Pido la palabra para una aclaración.
SEÑOR PRESIDENTE (Yanes).- Tiene la palabra el señor Diputado.
SEÑOR ABDALA.- Señor Presidente: lamento enormemente que el debate haya tenido un giro aparentemente lo ha tenido y que, entonces, del buen nivel que veníamos manteniendo con el Ministro y con el Presidente de ANCAP en cuanto al intercambio de las ideas, caigamos en el terreno del agravio. Agravios hubo. No sé si tomarlos en forma personal, si están dirigidos a mi colectividad política o si fueron lanzados al aire a ver, en todo caso, quién se hace cargo. Lo que sí digo es que el calificativo de patrañas del señor Diputado Mujica no solo lo rechazo, sino que se lo devuelvo. Francamente, lo que nosotros hemos hecho es venir a actuar con absoluta corrección y lealtad, a dar nuestro punto de vista, a no calificar intenciones de parte de nadie y a realizar los cuestionamientos que nos vinieron en gracia, porque tenemos derecho a hacerlo. Diría que no solo tenemos derecho sino que, además, tenemos el deber como Partido de la oposición.
Aquí se ha dicho poco menos que los que estamos en contra y tenemos discrepancias con esta situación de endeudamiento estamos al servicio de los "traders", ¡como si ahora ANCAP no hiciera negocio con los "traders! ¡Mire que en estos años ANCAP ha hecho negocios y muy suculentos! Y seguramente buenos negocios, pero ha hecho muchos y con algunos "traders" en particular. Sería bueno que eso se supiera, porque los "traders" no solamente venden petróleo y, además, Venezuela no es la única que vende todo el petróleo; vende el 55%. Pero los "traders" venden producto terminado, combustible; los que andan acá en la región, los que intermedian y venden. ¡Y mire que han vendido en estos años desde el 2005 y, en particular, en el actual Período de Gobierno! Quienes han objetado la deuda, señor Presidente, no han sido solo los partidos de la oposición; no ha sido solo el Partido Nacional. Lo dije en mi intervención inicial.
El Vicepresidente de la República que es un hombre con quien yo discrepo, pero a quien, por cierto, respeto desde el punto de vista intelectual, porque cuando dice lo que dice sabe por qué lo dice hace pocas semanas expresó que la compra de petróleo a Venezuela fue un mal negocio para el país. Aquí tengo la versión periodística; puedo leer todo el párrafo pero no quiero aburrir a la Cámara; lo pongo a disposición de los colegas. Entonces, claro, cuando es el Partido Nacional el que pone reparos es por razones ideológicas, es porque estamos en contra de Chávez y a favor de otros capitalistas distintos a Chávez o de filiación funcionalista más que marxista. ¿De qué estamos hablando? Eso no es verdad. Entre otras cosas no es verdad porque Uruguay, en materia petrolera, siempre hizo negocios con Venezuela; ya se sabe, lo acaba de decir el Presidente de ANCAP. ¡Claro que antes se le compraba petróleo! ¡Claro que PDVSA siempre fue candidata a asociarse con ANCAP, por distintas circunstancias vinculadas con la sinergia que, sin ninguna duda, se da en muchos aspectos! Acá no hay una calificación o una descalificación en función de las características de la contraparte, y mucho menos por razones ideológicas. Hay una valoración objetiva de las deudas, de la situación financiera y, específicamente, de este mecanismo de compra de crudo, porque cuando se invoca a las consultoras, hay que invocarlas a todas. Aquí se ha hablado de KPMG; la citó el señor Ministro. Ahora, hace poco tiempo, a fines del año 2009, casi dos años, Standard & Poor's ya que mencionamos a las consultoras bajó la nota de la deuda de ANCAP, y es una situación que no ha cambiado; esta es la situación actual. ¿Por qué lo hizo? Leamos lo que dice Standard & Poor's. Dice que reduce "la nota para la deuda corporativa [...] ante el incremento que hizo la empresa de sus pasivos en los últimos meses". A su vez, advierte "deterioro en la calidad crediticia de ANCAP a nivel individual como resultado de un creciente nivel de endeudamiento, un debilitamiento en la posición de liquidez y fuertes inversiones de capital proyectadas", y sigue haciendo otras consideraciones.
Entonces, esto es lo mismo que con relación a Astori. Cuando lo dice Astori, lo pasamos por alto; pero cuando lo dice el Partido Nacional, hay una especie de histerismo ideológico por el cual cuestionamos todo. Cuando lo dicen las consultoras, que hablan a favor del Gobierno en determinado momento y con relación a este mecanismo en sí mismo no necesariamente con relación al uso excesivo del mecanismo, que es lo que dije antes , nos agarramos de estas. Ahora bien, cuando le bajan la nota a la empresa por razones vinculadas con el endeudamiento y el debilitamiento crediticio, entonces eso está mal.
Creo que, por lo menos, frente a esta evidencia no deberíamos descalificar.
Gracias.
SEÑOR ABDALA.- Pido la palabra para una aclaración.
SEÑOR PRESIDENTE (Yanes).- Tiene la palabra el señor Diputado.
SEÑOR ABDALA.- Señor Presidente: voy a ser muy breve en lo que, seguramente no lo sabremos hasta que se levante la sesión , será mi última intervención.
Como bien dijo el señor Diputado Bayardi, las preguntas han sido contestadas. Comparto esa constatación objetiva. Dije en mi última o penúltima intervención, luego de que el señor Ministro hiciera uso de la palabra, que no nos satisficieron las respuestas, no colmaron nuestro propósito de obtener información concreta con relación a lo que las preguntas se proponían desentrañar por razones que estoy tentado de reiterar. Sin embargo, creo que le haría un favor a la Cámara si no repitiera los largos argumentos que oportunamente formulé en cuanto a documentar, definir y anunciar con qué recursos se financia cada uno de los proyectos en función de la historia fidedigna que esto tiene.
Aquí se mencionaba la compra de Texaco y lo de la planta desulfurizadora, y nosotros seguimos advirtiendo inconsistencias desde ese punto de vista.
En cuanto a la cancelación de los pasivos, es cierto que conocíamos ya la información. Inclusive, es parte de los datos que oportunamente se entregaron a la delegación del Partido Nacional que visitó al ex Ministro Lepra en cuanto al destino de los primeros US$ 202:000.000 de la deuda. De estos, US$ 147:000.000 efectivamente se dedicaron a determinadas operaciones de carácter financiero por ejemplo, la del "offtake" , y US$ 51:000.000 de ese conjunto se destinaron a necesidades de caja, que no sabemos muy bien qué destino final tuvieron.
Comparto lo que decía el señor Diputado Bayardi en cuanto a que hemos llegado a un punto tal en que este debate se podría alargar hasta el infinito, aunque seguramente caeríamos en las cacofonías y en las reiteraciones de argumentos.
Como nos consta que se está por agotarla lista de oradores, queremos aprovechar esta intervención atreviéndonos a invocar al Partido Nacional, porque en su nombre hemos hablado y fue el que promovió esta instancia, para agradecer al señor Ministro sus respuestas, más allá de las diferencias que, naturalmente, tenemos y que han quedado expuestas en el transcurso del debate. Asimismo, quiero valorar el esfuerzo por brindar la información que se ha proporcionado aunque, en términos generales, para nosotros ya era conocida porque, como dijimos, es una reiteración de lo que se aportó en el seno la Comisión. Ello no quita que reconozcamos en el Ministro a un hombre que respeta al Parlamento y que ha procurado siempre explicarse e informar con la mayor transparencia, al menos, los datos que están a su alcance. Esto es válido también para el Presidente en ejercicio de ANCAP, a quien conocemos desde hace largo tiempo ya que compartimos tareas juntos en la empresa y con quien, más allá de las diferencias, hemos mantenido siempre una relación respetuosa y correcta que se ha manifestado a lo largo de esta extensa sesión. Queríamos dejar estas constancias que nos parecen importantes a esta altura del debate cuando, aparentemente, se empieza a redondear.
Gracias, señor Presidente.